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Jitomates, salsas y semillas criollas: Los Pinos tendrá una feria para celebrar un ingrediente esencial de la cocina mexicana

El jitomate es uno de esos ingredientes que pueden pasar inadvertidos en la cocina cotidiana hasta que faltan. Está en las salsas, los caldos, los guisos, las ensaladas y una enorme variedad de preparaciones que forman…

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El jitomate es uno de esos ingredientes que pueden pasar inadvertidos en la cocina cotidiana hasta que faltan. Está en las salsas, los caldos, los guisos, las ensaladas y una enorme variedad de preparaciones que forman parte de la alimentación mexicana. Para celebrar su importancia gastronómica, agrícola y cultural, el Complejo Cultural Los Pinos será sede de la Feria del Jitomate, un encuentro que durante dos días reunirá actividades alrededor de este fruto y de las semillas criollas que se conservan en distintas regiones del país.

La feria se realizará el sábado 19 y domingo 20 de septiembre de 2026, de 10:00 a 17:00 horas, con acceso a las diferentes actividades programadas en espacios del complejo cultural ubicado en el Bosque de Chapultepec. El programa incluye mesas de trabajo, exposiciones, talleres, degustaciones, venta de productos y charlas dedicadas tanto al cultivo como al valor nutricional y cultural del jitomate.

Durante la jornada del sábado, la planta baja del Museo Cencalli albergará, de 10:00 a 13:00 horas, las mesas de trabajo Guardianes de semillas: debilidades, fortalezas y retos, Semillas criollas y biodiversidad, Conservación de las semillas criollas como estrategia de resiliencia ante el colapso ambiental y Redes de guardianes. El objetivo es poner sobre la mesa la importancia de conservar variedades locales y los conocimientos asociados con su cultivo.

Mientras tanto, en el Huerto Urbano se podrá conocer una exposición sobre las distintas fases fenológicas del jitomate, es decir, las etapas que atraviesa la planta durante su desarrollo. Posteriormente se ofrecerá el taller Elaboración de salsas, impartido por Martha Elba Ramírez Jiménez, de 13:00 a 14:00 horas, y el taller Extracción y conservación de semillas de jitomate, a cargo de Mariana Bravo, de 14:00 a 15:00 horas.

El domingo, la programación tendrá un componente más amplio de divulgación. En Cencalli se impartirán las ponencias Los jitomates y los transgénicos, a cargo del investigador Antonio Ávila Rosas; El cuidado del jitomate, por Huautli Mariel Ramos Molina; Importancia nutrimental del consumo de jitomates criollos, de la doctora Noemí Muciño, y Los jitomates criollos en la alimentación contemporánea. Bioculturalidad, diversidad y soberanía alimentaria, presentada por Humberto Thomé Ortiz.

El Huerto Urbano también tendrá actividades prácticas. Entre ellas se encuentran el taller Deshidratados de jitomate, impartido por Noemí Muciño de 15:00 a 15:30 horas, y Elaboración de salsas con jitomates criollos oaxaqueños, a cargo de Julieta Santos, de 15:30 a 16:00 horas.

La comida tendrá un papel central durante ambas jornadas. En las Cocinas de Humo se podrán encontrar preparaciones como ceviche de jitomate ahumado, tlacoyos en salsa, tostadas de lomo, barbacoa y costillas con jitomate. La feria también contará con espacios de venta donde se ofrecerán conservas, mermeladas y salsas, además de semillas, hortalizas y plantas.

En el Tejabán de Cencalli y la Plaza Jacarandas habrá una oferta más amplia de productos provenientes de productores y proyectos vinculados con el campo. Los visitantes encontrarán semillas y plántulas, artículos bordados con motivos de jitomate, productos deshidratados, sales, condimentos, quesos, miel, amaranto, néctares, frutas, bebidas, dulces, nieves, viveros y plantas nativas.

El jitomate que llegó a definir buena parte de la cocina mexicana

La importancia del jitomate en México se remonta a miles de años. De acuerdo con información difundida por Los Pinos, su domesticación en Mesoamérica ocurrió hace aproximadamente 2 mil 600 años. Aunque sus antepasados silvestres tienen origen en la región andina, fue en el territorio que hoy corresponde a México donde la planta desarrolló una importante diversidad genética.

Su propio nombre conserva parte de esa historia. La palabra utilizada en el centro y sur del país, jitomate, deriva del náhuatl xictomatl, mientras que en diversas regiones del norte es común llamarlo simplemente tomate.

Esa diversidad todavía puede observarse en variedades criollas que sobreviven en diferentes estados. Entre ellas se encuentran los jitomates arriñonados, pajarito, ojo de venado y cherry, presentes en regiones de estados como Jalisco, Michoacán, Morelos, San Luis Potosí y Sonora.

Las variedades criollas no solo representan una reserva genética. También pueden ofrecer características particulares de sabor, textura y concentración de azúcares que las diferencian de muchos de los híbridos comerciales que predominan actualmente en los mercados. Su conservación está relacionada, por ello, con la biodiversidad agrícola y con los conocimientos tradicionales de las comunidades que las cultivan.

El jitomate también tiene un lugar importante desde el punto de vista nutricional. Aporta vitaminas A, B1, B2 y C, además de minerales como calcio, fósforo, potasio y sodio. También contiene licopeno, un compuesto antioxidante cuya disponibilidad puede aumentar mediante determinados procesos de cocción.

Su importancia, sin embargo, rebasa la composición nutricional. El jitomate está profundamente integrado en la cocina mexicana y forma parte de preparaciones que van desde las salsas y caldos hasta diferentes guisos regionales. Por eso, la feria lo presenta también como un elemento del patrimonio biocultural del país.

Una hortaliza que también mueve la economía

El jitomate es igualmente uno de los cultivos agrícolas más importantes de México. El país se encuentra entre los principales productores mundiales y ocupa, de acuerdo con los datos difundidos para la feria, el séptimo lugar internacional, con alrededor de 2.3% de la producción global.

Su cultivo tiene presencia en 31 de los 32 estados y alcanza aproximadamente 1,435 municipios. Alrededor de 22 mil productores participan en esta actividad, con superficies sembradas que se sitúan entre 45 mil y 50 mil hectáreas.

México produce normalmente entre 3.6 y 3.9 millones de toneladas de jitomate al año, con Sinaloa como principal estado productor, seguido por San Luis Potosí, Michoacán y Morelos. Una proporción importante de la cosecha se destina al mercado internacional, principalmente a Estados Unidos.

El sector atraviesa además un escenario comercial complejo. Para 2026 se proyecta una producción de alrededor de 2.6 millones de toneladas, menor a la del año anterior, en un contexto marcado por los aranceles de 17% aplicados a las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos. Este panorama ha tenido repercusiones sobre los precios y sobre las condiciones de comercialización del producto.

En respuesta, las secretarías de Agricultura y Economía, junto con la Procuraduría Federal del Consumidor, anunciaron un acuerdo voluntario orientado a apoyar a más de 12 mil productoras y productores de jitomate. El sector genera además una parte importante de su producción mediante agricultura protegida, como invernaderos con sistemas de riego automatizado y tecnologías destinadas a elevar el rendimiento.

Cómo llegar a la Feria del Jitomate en Los Pinos

El Complejo Cultural Los Pinos se encuentra en Parque Lira, sin número, en la colonia San Miguel Chapultepec I Sección, dentro de la Primera Sección del Bosque de Chapultepec, en la alcaldía Miguel Hidalgo.

Una de las opciones más sencillas para llegar es el Metro. La estación Constituyentes, de la Línea 7, se encuentra cerca del acceso al complejo. Desde ahí es posible caminar por avenida Parque Lira en dirección a Molino del Rey hasta llegar a las instalaciones.

También está disponible el Metrobús, con la estación Parque Lira de la Línea 2. Desde ese punto se debe continuar a pie hacia el complejo. Para quienes utilizan bicicleta, la zona cuenta con opciones de movilidad compartida.

Los visitantes que prefieran trasladarse en automóvil pueden utilizar el estacionamiento del recinto, aunque el espacio es limitado. El acceso principal es por la Puerta 1, cercana a la estación Constituyentes.

Durante el fin de semana, la feria permitirá acercarse al jitomate desde diferentes perspectivas: como ingrediente cotidiano, producto agrícola, fuente de biodiversidad y parte de la historia alimentaria de México. Entre talleres de semillas, salsas, degustaciones y productos provenientes del campo, Los Pinos convertirá durante dos días a uno de los ingredientes más habituales de la cocina mexicana en el protagonista de una celebración gastronómica y biocultural.